Juan de Villanueva es, sin duda alguna, una de las cimas del noble arte de la arquitectura en la historia de España, y el más significativo exponente del neoclasicismo arquitectónico ilustrado de finales del siglo XVIII. El arquitecto del príncipe y los infantes, hijos del rey de España Carlos III, viajó al pie de las Lagunas de Ruidera en varias ocasiones, y dejó en el valle del Alto Guadiana alguna de las obras más emblemáticas de su dilatada carrera profesional: el canal del Gran Priorato de San Juan y la fábrica de pólvora de Ruidera.

En el mes de julio de 1781 el infante don Gabriel ordena a su arquitecto que pase a reconocer las tierras del Gran Priorato, se instruya sobre la escasez de agua que padecen, y proponga los medios más útiles para la mejor labor de los molinos del Priorato y de la Real Hacienda.

Juan de Villanueva por Francisco de Goya y Lucientes

Juan de Villanueva (1)

En cumplimiento de la orden de don Gabriel, Villanueva viaja a tierras manchegas a principios del mes de agosto. Acompañado por Carlos Herrero, administrador de las rentas del infante en la villa de Argamasilla de Alba, recorre la ribera del Alto Guadiana hasta las Lagunas de Ruidera. Juntos realizan un exhaustivo reconocimiento de todo el curso del río, las lagunas y sitio de Ruidera, y los molinos y batanes existentes en su cauce. Después de recibir las informaciones y sugerencias del administrador, el arquitecto regresa a Madrid.

Pocos días después, el 25 de agosto, Villanueva eleva al infante su propuesta para solucionar la escasez de agua en los molinos harineros y de pólvora del Guadiana. Ésta no es otra que proceder a la traslación de los molinos de pólvora que la Real Hacienda tiene en Cervera al pie de las Lagunas de Ruidera (2).

Fruto de aquellos días de reconocimiento fue el Plan geográfico de las Lagunas de Ruidera y curso que hacen sus aguas sobrantes con el nombre de Río Guadiana y el Proyecto general del Canal del Gran Prior, firmado por Villanueva en San Lorenzo el 20 de noviembre de 1781. En dicho proyecto, el genial arquitecto describe el curso del río desde la cabecera de las Lagunas de Ruidera. Al llegar a la altura del remate de la laguna del Rey, el arquitecto real queda prendado por la visión del impresionante salto de agua conocido como el Hundimiento, al que describe como “una cascada del más bello aspecto que pueda imaginarse” (3).

Pero dejemos que sea Villanueva quien nos muestre, con sus propias palabras, cómo era aquella cascada, consecuencia de la enorme avenida de agua que sobrevino en el valle del Alto Guadiana el 20 de enero de 1545, hace ahora más de dos siglos:

«Las aguas sobrantes de estas diez Lagunas, que no pueden entrar por las compuertas, Cauze que las dirije a los Molinos, sale por un sobrante que se halla al O. abierto en los bancales, corre algun tanto llano, pero descendiendo naturalmente el terreno:

Estas aguas con su abundancia, y violencia agitadas en el descenso han roto los bancales, de tal modo, que se ha formado un profundo barranco, al qual cayendo precipitadas las aguas, forman una cascada de mas vello aspecto que puede imaginarse; y solo falta para hacerle uno de los sitios de la tierra mas dignos de verse, el que fuesse acompañado de mas amenidad de Arboles, pues carece de estos; y no porque el sitio les sea ingrato»

JUAN DE VILLANUEVA (1781)

El Hundimiento de Ruidera en 1915

El Hundimiento de Ruidera en 1915


Imagen de portada. Postal del Hundimiento de Ruidera. Principios del siglo XX.
(1) Juan de Villanueva por Francisco de Goya. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
(2) AGP-AIDG, Secretaria, legajo 215.
(3) VILLANUEVA, J. Proyecto general del Canal del Gran Prior, San Lorenzo, 20 de noviembre de 1781.