Las Guerras Carlistas es el nombre por el que son conocidas las tres guerras civiles que tuvieron lugar en España a lo largo del siglo XIX, entre 1833 y 1876 y que enfrentaron, de un lado, a los partidarios de los derechos al trono de la hija del rey Fernando VII, Isabel II, y, del otro, a los de la línea dinástica encabezada por el hermano de aquel, Carlos María Isidro de Borbón (el infante don Carlos, "Carlos V" para sus seguidores), así como a sus posteriores descendientes.
Aunque la principal razón de las Guerras Carlistas era la disputa por el trono, también representaron el choque de ideologías políticas de la época.
Los carlistas, que luchaban bajo el lema Dios, Patria, Rey, encarnaron la oposición más reaccionaria al liberalismo, defendiendo la monarquía tradicional, el catolicismo y el foralismo. Geográficamente, sus partidarios predominaron en la mitad norte de España, especialmente en el País Vasco y Navarra, sus focos más importantes, el norte de Cataluña, Aragón y el Maestrazgo, entre Teruel y Castellón.