El otoño de 1543 había sido muy lluvioso, tanto fue así que el río Segura, normalmente no demasiado caudaloso, en las Navidades de ese año se había llevado en Yeste dos molinos (1). También 1544 fue muy lluvioso, en especial durante el verano (2). Las lluvias y encharcamientos en Argamasilla fueron tantos que, al final, las enfermedades se cebaron con la recién creada población. Algunos de sus más notables vecinos, como el hermano de don Juan de Zúñiga, Alexo, quien había llegado a ser procurador del prior de San Juan (3), habían fallecido dejando hijos de corta edad. El cementerio de San Juan comenzaba a estar bien poblado. Como consecuencia de todo ello, mucho pan se quedó por segar en las hazas y otro se mojó en las eras.

El otoño de 1544 no fue menos lluvioso, ni tampoco las Navidades. A la vuelta del nuevo año, pasado el día de Reyes, el caudal de la madre vieja del río Guadiana era cada vez más alto. Poco antes de San Sebastián, ya un alcalde avisaba a los vecinos, los más de 260 hogares con que contaba Argamasilla, que hicieran “baluartes” en sus casas por si la madre se salía.

Pero todo fue poco para lo que pasó ese 20 de enero de 1545 aguas arriba, en las Lagunas de Ruidera

El Hundimiento en los años 30

El Hundimiento en los años 30

La gran avenida de agua que sobrevino hizo que la barrera tobácea de la laguna del Rey no pudiera resistir más la presión y que se desgajara “un enorme cerro” de ella creando un “espantable hundimiento”, los molinos de Ruidera quedaron rotos y arrancados, con gran peligro para los que allí vivían, a la vez que se creaba un enorme desagüe para toda la “muchedumbre de aguas”.

La crecida del río Guadiana fue entonces inmensa. El agua, en su avance hacia Argamasilla, adonde llegó a la caída de la tarde, comenzó a salirse de la madre del río. Muy pronto los parapetos hechos se mostraron insuficientes para contener la entrada del agua en las casas. El desastre estaba a punto de comenzar.

Una noche de pavor

En muy poco tiempo el agua alcanzó una vara de altura, llegando a medio muslo de las gentes. Los vecinos, despavoridos, comenzaron a abandonar sus casas con el poco hato que pudieron reunir. Huían hacía lo alto: al cerro del pozo viejo, en dirección a Manzanares, o hacia el cerro del camino del Tomelloso, para así protegerse del enorme creciente del río. Allí harían días después chozas donde vivir mientas el agua y la hediondez permaneciera. En la villa solo las casas situadas en un pequeño altillo, en El Toledillo, como se le conocía, pudieron escapar de la inundación. En ellas se refugió esa noche uno de los alcaldes ordinarios, Gil Martínez, y el escribano del concejo, Luis de Córdoba.

Mientras el agua anegaba las casas, un vecino unció sus mulas a su carro y, tras hacer subir a su familia y enseres, intentó huir, pero las mulas no pudieron sacar del agua al carro cargado.

Sus voces durante la noche estremecían a quienes las oían: “¡por amor de Dios, nos favoreced, que cristianos somos!”

Inundaciones del Alto Guadiana en 1947

El Alto Guadiana fuera de madre en 1947 (a)

La iglesia de la Concepción, que se estaba comenzando a edificar, y pese a estar algo apartada de la población, vio como una gran parte de ella se derrumbaba. Nada podía resistir ese brazo de agua de cerca de dos mil pasos de anchura que arrasó Argamasilla de Alba.

De las localidades cercanas, fue a Tomelloso, por su cercanía, a donde primero llegaron las noticias de lo que había ocurrido. Fueron llevadas por los que habían huido del desastre y que allí buscaban refugio. También gente que vivía en el molino del Cuervo, en el castillo de Peñarroya o en quinterías en el campo vio llegar a personas demacradas en busca de socorro y de un lugar donde guarecerse. Sin embargo, no quedaba más remedio que esperar al nuevo día.

«Siguiente»

Primera parte del estudio histórico titulado «Del Hundimiento que asoló Argamasilla».


Nota del blog. Imagen de portada. DOTOR, A. Ruidera, el famoso lugar manchego de los lagos maravillosos. Revista Blanco y Negro. 30-08-1925. El “Hundimiento”, la cascada máxima que precipita todo el líquido caudal de la cuenca desde el desnivel de veinte metros.
(a) DIARIO LANZA. 1-5-1947. De Argamasilla hacia Tomelloso se precipitaba furiosamente el volumen de agua que se aprecia en la presente foto y que los hombres de Tomelloso supieron desviar de sus calles.

(1) ACHGR, 1.314, 11.
(2) Este y los demás datos, salvo que se indique otra referencia, proceden de: AGS, EXH, 41.
(3) ACHGR, 1.572, 4.