Después de unos años de enorme sequía, que llegó a secar el vaso de varias de las Lagunas de Ruidera, el otoño de 1946 se presentó muy lluvioso, especialmente el mes de noviembre. El invierno continuó alimentando los níveles hídricos de las tierras manchegas, registrándose durante los meses de diciembre de 1946 y enero de 1947 fuertes y frecuentes nevadas.

A finales de febrero y principios de marzo de 1947, el deshielo de las nieves caídas en el invierno conformó una enorme riada que llegó a transformar el medio fluviolacustre de las Lagunas de Ruidera.

La subida del nivel de las aguas obligó a los molinos harineros situados en el cauce del río a cesar sus labores y alguna de las centrales hidroeléctricas instaladas en el Alto Guadiana, como la de Ruipérez, hubo de ser desalojada debido a la inundación de sus instalaciones.

La laguna Tomilla se desbordó, generando nuevos desagües en su rampa tobácea que comunica sus aguas con la Batana, creando varios hundimientos o lagunazos, como una hoya y su cascada conocida por las gentes de la ribera como «la Plaza de Toros».

Esta enorme crecida afectó también de un modo muy notable a la barrera travertínica de la laguna del Rey, en las inmediaciones de Ruidera, donde las aguas ocasionaron la caída de nuevos paneles tobáceos en el paraje de la cascada del Hundimiento (1).

El Hundimiento después del reventón (2)

La Mancha inundada

Las continuas lluvias y las fuertes nevadas caídas en el invierno de 1947 desbordaron numerosos ríos y arroyos a lo largo y ancho de toda la geografía manchega. Siguiendo la prensa de la época vamos a narrar los hechos acaecidos a finales de febrero y principios de marzo del año 1947, tal y como lo contaron los periódicos manchegos.

El 22 de febrero las aguas del río Guadiana habían inundado varias fincas en las proximidades de Tomelloso y, en sus cercanías, el agua pasaba entre las vías del ferrocarril a Cinco Casas. Al día siguiente, 23 de febrero, cayeron en Ciudad Real 36 litros por metro cuadrado.

El 3 de marzo se produjeron inundaciones en distintos pueblos de la provincia como consecuencia de las persistentes lluvias y de la crecida que habían experimentado los ríos. En Tomelloso y Argamasilla de Alba estaban cortadas las carreteras y, de continuar la inundación, se preveía que quedaría también cortado el ferrocarril de Cinco Casas a Tomelloso.

El día después del Hundimiento
El Guadiana fuera de madre, marzo 1947 (3)

En Fernancaballero, debido a la crecida del río Bañuelos, quedaron inundadas varias casas de la parte baja de la localidad y cortada la carretera de Ciudad Real a Toledo. El Robledo e Islas, anejos de Porzuna, quedaron inundadas por el aumento del caudal del río Bullaque.

Fue una avalancha tal de agua que todos los afluentes y arroyos del Guadiana, Bañuelos y Becea se desbordaron, inundando grandes extenciones de vega.

Las aguas del Guadiana volvieron a inundar la central eléctrica de El Vicario, distante 9 kilómetros de Ciudad Real, que quedó cercada, pues las aguas se llevaron el puente, por lo que el personal que había en la misma no pudo salir. La noche anterior hubo lluvias persistentes en toda la provincia.

El reventón del Hundimiento de Ruidera

Pero lo peor estaba todavía por suceder. El miércoles 5 de marzo por la tarde la laguna del Rey, situada junto a la aldea de Ruidera, se desbordó al reventar el muro que contenía sus aguas.

Se rompió parte de la pared del paraje conocido como El Hundimiento, produciéndose un boquete de unos seis metros por tres, que hizo salir tumultuosamente las aguas, extendiéndose por toda la llanura con dirección a Tomelloso.

Dada la magnitud de la riada, al día siguiente el alcalde de Tomelloso partió hacia Ruidera, donde le esperaban los ingenieros Beltrá y Navarrete, para analizar la situación. El campo entre Tomelloso y Argamasilla había quedado inundado totalmente y el ferrocarril entre aquella ciudad y Cinco Casas sólo pudo seguir funcionando gracias a que se descubrieron las traviesas de la vía para que circulara el agua.

El 6 de marzo volvió a lucir el sol, aunque el cielo estaba cubierto, por lo que se esperaba un descenso del nivel de las aguas de la riada. No obstante, en un sólo día las aguas subieron 10 centímetros en Tomelloso.

Inundaciones de 1947 (4)

El 7 de marzo un equipo de 40 hombres trabajaba sin descanso en las Lagunas de Ruidera, bajo la dirección del ingeniero Sr. Navarrete, para conseguir taponar la brecha abierta por las aguas en la laguna del Rey, causa fundamental de la inundación de la llanura situada entre Tomelloso y Argamasilla de Alba.

El 8 de marzo, taponada en parte la entrada de agua por la laguna, se procedió a cortar la carretera de Socuéllamos para dar salida a las aguas por la parte más baja de Tomelloso, con lo cual desapareció de manera casi definitiva el peligro de inundación de sus calles. Para realizar el corte de la carretera con la celeridad debida fue necesario volarla con dinamita. De igual modo, la carretera que iba desde Tomelloso a Ossa de Montiel estaba intransitable, debido al crecimiento del arroyo que la cruzaba cerca del límite de la provincia.

En la tarde del 11 de marzo el gobernador civil de Ciudad Real visitó Ruidera, donde examinó los trabajos realizados en la laguna del Rey, que había quedado prácticamente cerrada de nuevo en todo lo largo de la rotura que provocó su impetuoso desagüe.

Ese mismo día la brigada de más de 70 hombres que estaban llevando a cabo trabajos de consolidación en el margen por el que se rompió la laguna del Rey terminaron su cometido. Durante cuatro días habían trabajado de manera denodada para dar fin a su trabajo y cortar, en lo posible, la inundación. Ahora se temía que la salida de aguas por la rotura agrandara la brecha y cada vez fuera más en aumento la inundación.

Las Lagunas de Ruidera se hallaban casi todas unidas en una sola, debido al enorme crecimiento de sus aguas. Era casi imposible distinguir ninguna de las más bajas, que formaban una enorme lengua de agua que llenaba todo el valle.

Calles encharcadas en Tomelloso, 1947 (5)

Aguas arriba de la laguna del Rey la avenida provocó la evacuación de los vecinos del molino llamado de Ruipérez, situado en la desembocadura de esta laguna, que es la tercera de las de Ruidera y la que vierte sus aguas en la del Rey, ya que la laguna de Ruipérez siguió creciendo en su nivel durante varios días (6).

En Argamasilla de Alba, con el levantamiento de la presa llamada La Viga se dio paso por el Canal del Gran Prior a una gran cantidad de agua que se restó de la amenaza sobre Tomelloso. El canal, a su paso por la primera población llevaba el máximo de su contenido (7).

La erosión del Hundimiento

Terminamos destacando la referencia contenida en la prensa del año 1947 al problema que podía originar la progresiva erosión del paraje del Hundimiento, acelerada en aquellas fechas por el arrastre de piedras y sedimentos consecuencia de la riada.

«Hemos visto cómo la naturaleza del subsuelo de ese escalón enorme que forma la laguna del Rey con las que se hallan más bajas que ella es de tal naturaleza que en estos días el agua arrastró cientos de toneladas de tierra y rocas en su caída.

No se debe olvidar que este proceso de erosión será siempre constante, y que llegará un día en que los doscientos y pico metros que medían entre la cascada actual y el borde de la laguna sean erosionados por completo, lo cual determinaría el que la laguna del Rey se vertiera toda de una vez.

La brecha que ahora ha sido posible tapar sería entonces imposible de taponamiento, y la catástrofe que se originaría, si esa enorme masa de agua marchaba sin encauzarse sobre Tomelloso y Argamasilla, revestiría caracteres asombrosos.»

DIARIO LANZA, 12.3.1947
El Hundimiento de Ruidera 2010
El Hundimiento en 2010

Imagen de portada. La laguna del Rey emula a las cataratas del Niágara. DIARIO LANZA, miércoles 12 de marzo de 1947.
(1) MARÍN MAGAZ, J.C.: El hombre y el agua de las Lagunas de Ruidera. Usos históricos, siglos XVI a mediados del XX, Tomelloso, Ediciones Soubriet, 2007.
(2) ALBORES DE ESPÍRITU, Reportaje fotográfico de Joaquín Huertas, mayo de 1947.
(3) DIARIO LANZA. 1 de mayo de 1947. De Argamasilla hacia Tomelloso se precipitaba furiosamente el volumen de agua que se aprecia en la presente foto y que los hombres de Tomelloso supieron desviar de sus calles.
(4) Calles encharcadas por las inundaciones del año 1947.
(5) APARICIO, J.: Crecida de 1947. Jóvenes de Tomelloso pasando en una de las calles encharcadas.
(6) DIARIO LANZA, 3, 6, 7 y 12 de marzo de 1947.
(7) MORALES, I.: La Venía: la gran riada de Tomelloso y Argamasilla de Alba 1947.