Se trata de una construcción «en terraplén» con obra de fábrica a ambos lados, que permite el transporte en forma de flujo continuo de las aguas del canal de derivación situado en su parte superior sin interrumpir la comunicación terrestre del tramo de la vega comprendido entre el río y el canal con las tierras de Ossa de Montiel.
El acueducto, situado en el tramo en que la obra a ambos lados del canal alcanza sus mayores dimensiones, supera los 4 metros de altura
El acueducto de El Ossero
Históricamente ha cumplido una función de suma importancia para los hombres y animales que vivían, trabajaban o tenían necesidad de acercarse al río. El Guadiana es conocido desde tiempos inmemoriales por su genio indomable. Períodos de extrema escasez de agua se alternan con ciclos hídricos en los que las aguas inundan todo lo que encuentran a su paso. Cuando se producían estas recurrentes crecidas gran parte de la vega del valle del Alto Guadiana quedaba convertida en un humedal insalubre y de tránsito muy difícil. El paso abierto por el ojo del acueducto permitía a hombres y animales no quedar atrapados en la ribera anegada.
Detalle de la entrada
El ojo del acueducto
El acueducto tiene un único ojo con una altura máxima en su parte central de 1,70 metros y una anchura de 1,50 metros. Sus dimensiones han permitido durante un siglo el paso sin estrecheces, de un lado a otro del canal por debajo del flujo de las aguas, a hombres, caballerías e incluso a carros u otros medios de transporte ligeros. Está coronado por un arco rebajado rematado por una fila de losas y una hilera de ladrillos. Todo su perímetro está contorneado por varias filas de ladrillos que resisten agónicamente el paso del tiempo y el olvido del hombre.
En su interior podemos observar diversos materiales constructivos. El arco superior está recubierto por losas talladas de piedra. Una hilera de ladrillos las separa de las paredes de mampostería. Varias columnas de ladrillos refuerzan las entradas del ojo a ambos lados del canal.
Hasta que no atravesamos sus 2,77 metros de profundidad bajo el conducto del agua no somos conscientes de las verdaderas dimensiones del canal
Interior del acueducto
Contrafuertes a ambos lados
A ambos lados del canal, situados a izquierda y derecha de las entradas al ojo del acueducto, cuatro imponentes contrafuertes separados por 3,5 metros sujetan toda la estructura. Diseñados con sección variable más estrechos arriba y más anchos abajo, están construidos, como el resto del canal, con mampostería ordinaria trabada con mortero.
Los dos contrafuertes que miran al río son los de mayores dimensiones de todo el recorrido del canal de derivación. Cubren verticalmente prácticamente toda la obra de los muros desde el suelo hasta casi el borde del vaso. Tienen una altura cercana a los 4 metros, una anchura superior los 2 y una sección en su parte inferior más ancha próxima a los 1,50.
Ojo y contrafuerte
El acueducto de El Ossero es la guinda que coloca a la Gran Muralla de las Lagunas de Ruidera entre las construcciones industriales más significativas de todo el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera
Doctor en Historia y licenciado en Derecho por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Abogado y asesor de empresas. Consejero de número del Instituto de Estudios Manchegos (CSIC).
Su actividad investigadora se centra en la historia y el patrimonio del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, el Canal del Gran Priorato de San Juan, el Alto Guadiana y el Campo de Montiel. Ha publicado diversos trabajos en revistas científicas, capítulos de libros y comunicaciones presentadas en congresos y jornadas académicas.
Es autor y coautor de las obras "El Canal del Gran Priorato de San Juan, de Juan de Villanueva", “Ruidera 1781-1785. Génesis y construcción de una real fábrica de pólvora” y “Estado del Canal del Gran Prior a finales del siglo XIX. El informe del ingeniero Echegaray”.
En 2016 puso en marcha la web ruideratreasures.es.
Doctor en Historia y licenciado en Derecho por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Abogado y asesor de empresas. Consejero de número del Instituto de Estudios Manchegos (CSIC).
Su actividad investigadora se centra en la historia y el patrimonio del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, el Canal del Gran Priorato de San Juan, el Alto Guadiana y el Campo de Montiel. Ha publicado diversos trabajos en revistas científicas, capítulos de libros y comunicaciones presentadas en congresos y jornadas académicas.
Es autor y coautor de las obras "El Canal del Gran Priorato de San Juan, de Juan de Villanueva", “Ruidera 1781-1785. Génesis y construcción de una real fábrica de pólvora” y “Estado del Canal del Gran Prior a finales del siglo XIX. El informe del ingeniero Echegaray”.
En 2016 puso en marcha la web ruideratreasures.es.