La casa de compuertas de la central hidroeléctrica de Santa Elena está situada en la toma de aguas del canal de derivación, en el margen derecho de la laguna San Pedro, poco antes de su desagüe.

El edificio de la central de Santa Elena se emplazaba, aguas abajo, en la vertiente derecha de la barrera tobácea que separa las lagunas Colgada y Colgada.

Santa Elena entró en servicio en el año 1909, teniendo la toma de aguas de su canal de derivación en el remate de la laguna San Pedro.

Dentro de las compuertas

Desde allí, un canal de derivación, con una longitud de más de 3 kilómetros, llevaba las aguas por la vertiente derecha del valle hasta la cámara de presión, situada por encima del edificio de máquinas de la central.

El canal tenía una capacidad para que por él discurriesen 4.000 litros por segundo. Para su control y regulación el canal incorporaba, cada cierta distancia, diversas compuertas o aliviaderos de desagüe (1).

Entradas a las compuertas

La toma de aguas del canal

En la toma de aguas, donde comienza el canal de derivación, se construyó un pequeño edificio de planta rectángular y tejado a dos aguas. En su interior, se emplazaron tres compuertas metálicas para controlar la entrada de las aguas de la laguna y regular el caudal que circulaba por el canal.

Por dejado del nivel del suelo del cuarto de compuertas tres canales, labrados con piedra de sillería y separados por rústicos tajamares, recibían, y todavía hoy cumplen la misión para la que fueron creados, las aguas de la laguna San Pedro. En el interior de cada canal, bajo la construcción, una compuerta metálica regulaba el caudal de entrada al canal.

Detalle de una compuerta

Cada una de las tres compuertas, de tipo vertical deslizante, disponía de un mecanismo metálico que levantaba y bajaba el tablero de forma manual, accionando un volante situado en el piso superior de la caseta.

El último guarda de la casa de compuestas

Un operario de la central de Santa Elena se encargaba del correcto funcionamiento de las compuertas de la toma de aguas. «El Rano», el último guarda de la casa de compuertas, vivía con su familia en la casa del cercano molino de Iniesta, situado entre las lagunas San Pedro y Taza. Además de sus tareas centralistas, ocupaba su tiempo cultivando una pequeña huerta en el aguazal próximo a la Taza (2). Un claro ejemplo de economía de subsistencia, propia de la sociedad preindustrial, practicada en todo el valle del Alto Guadiana hasta mediados del siglo pasado.

Interior de un canal

Cuando era necesario aumentar o disminuir el caudal de agua que alimentaba las turbinas de la sala de máquinas de la instalación hidráulica situada entre las lagunas Batana y Colgada, el encargado de la toma de aguas era avisado desde la central, mediante un “moderno” sistema de teléfonos de manivela.

Recibida la orden, el operario se trasladaba hasta la casa de compuertas y, en su interior, accionaba el mecanismo de apertura y cierre mediante un volante metálico de grandes dimensiones. Todavía hoy puede contemplarse uno de aquellos antiguos volantes colgado en una de las paredes exteriores del edificio.

Volante de compuerta

En la actualidad, la antigua casa de compuertas ha sido transformada en una singular casa rural. Cuando la laguna San Pedro rebosa camino de la Taza y la Redondilla, las vetustas compuertas siguen conteniendo sus aguas, aunque ya nunca llegarán a las turbinas de la central.

Testimonios históricos

En 1916, pocos años después de la entrada en servicio de la central de Santa Elena, el ingeniero Ezequiel Naranjo trazó un plano topográfico de la cabecera de las Lagunas de Ruidera para el ordenamiento de zonas de regadío del río Alto Guadiana.

En el mapa aparece nítidamente dibujada la toma de aguas de la central de Santa Elena, nominada como «compuerta», en el remate de la laguna San Perdro. Tras ella, el canal de derivación serpentea por las laderas de los montes del margen derecho del valle.

Laguna Taza 1916
Compuerta, 1916 (3)

En los años 1956-57, el Army Map Service de EEUU, con la colaboración del Ejercito del Aire español, realizó un vuelo fotogramétrico. El resultado fue una serie de fotogramas en blanco y negro a una escala de vuelo aproximada de 1:32.000, gracias a los cuales podemos observar el estado del tramo fluvio lacustre situado entre las lagunas San Pedro y Lengua a mediados del siglo XX.

Aunque la fotografía denota un Alto Guadiana con un pobre nivel hídrico, en el extremo inferior derecho de la imagen se distingue la toma de aguas, la casa de compuertas y el canal de la central de Santa Elena. Sus tonos oscuros delatan la toma de aguas a través de las compuertas y su posterior tránsito por el canal de derivación.

Toma de aguas y canal, 1956 (4)

(1) MARÍN MAGAZ, J.C.: El hombre y el agua de las Lagunas de Ruidera. Usos históricos, siglos XVI a mediados del XX, Tomelloso, Ediciones Soubriet, 2007.
(2) Recuerdos de Salvador Jiménez Ramírez.
(3) NARANJO, E. Ordenamiento de zonas de regadío. Río Alto Guadiana. 1916. Archivo General de la Administración. Ministerio de Cultura. Signatura Ca 18302.
(4) Mosaicos de ortofotos generadas a partir del vuelo americano AMS-1956-57 (Serie B). OrtoPNOA-H 1956-57 CC-BY 4.0 Instituto Geográfico Nacional.