La concordia entre las órdenes de Santiago y San Juan, firmada en Santa María del Rozalen el día 7 de mayo de 1237, supone un amplio acuerdo que engloba todas las posesiones de ambas órdenes al sur del Tajo.

Desde la victoria en las Navas de Tolosa,  las órdenes militares habían ido ampliando sus dominios en los nuevos territorios conquistados, manteniendo entre sí una relación que oscilaba entre la colaboración y la rivalidad.

Con numerosos intereses en el Campo de Montiel, una de las cuestiones fundamentales que hubieron de afrontar las órdenes de Santiago y de San Juan durante la primera mitad del siglo XIII fue la delimitación de los límites entre sus dos importantes señoríos vecinos de Uclés y de Consuegra, respectivamente.

La concordia entre las órdenes de Santiago y San Juan

Antes de llegar a un enfrentamiento, ambas órdenes encargaron a un personaje neutral, el maestre Gonzalo Ibáñez de la Orden de Calatrava, que realizara una demarcación de los respectivos términos territoriales. Este maestre, a su vez, delegó la tarea en seis freires sanjuanistas y santiaguistas, uno calatravo y otro templario.

Los hospitalarios mostraron su desacuerdo inicial por el resultado del trabajo y el propio Gonzalo Ibáñez, junto con el maestre provincial del Temple, hubo de acudir a la zona y comprobar personalmente que el reparto era justo. Así lo juzgó y manifestó al comendador mayor de la Orden del Hospital de San Juan en España, Pedro Ovárez, y al maestre de Santiago, Pedro González.

El tratado contenía también la relación pormenorizada de la demarcación territorial efectuada por el maestre de Calatrava a la que ya se ha hecho alusión. Además fueron tratadas varias cuestiones complementarias que afectaban a la vida de la gente que vivía en las tierras limítrofes.

Se estableció así el aprovechamiento común de pastos y montes que no fueran dehesas, así como el libre paso del ganado de las órdenes entre los dos señoríos. El acuerdo incluía también otras cláusulas de contenido secundario, como las dedicadas a la explotación de leña y caza.

De mayor interés es la que creaba una comisión de ocho personas, compuesta por cuatro miembros de la Orden de Santiago (los comendadores del hospital de cautivos de Toledo, de Mora, de Almaguer y de Quitrana) y otros cuatro freires sanjuanistas (los comendadores de Azuqueica, de Móstoles, de Tírez y de Alcázar). Estos hombres tendrían la misión de juzgar los posibles conflictos que pudieran surgir entre santiaguistas y hospitalarios al Sur del río Tajo.

La delimitación de territorios

La delimitación territorial decidida por el maestre calatravo fue finalmente aceptada por santiaguistas y hospitalarios a través de su importante pacto bilateral de 1237. Este largo texto constituye sin lugar a dudas el documento de mayor trascendencia en las relaciones entre las órdenes de Santiago y del Hospital durante este período.

Fue acordado en el lado santiaguista por el maestre Pedro González y el comendador de Uclés Pedro Alvárez, y de parte sanjuanista por el comendador en los cinco reinos de España, Pedro Ovárez, y el prior de Castilla Juan Sánchez, aunque la ratificación final la hicieron el comendador mayor Arnaldo de Mombrun y el mismo prior Juan Sánchez (1).

El hallazgo, en el siglo pasado, del cartulario denominado “Book of Privileges, Grants, etc., made for the Order of St. John in Spain” en la biblioteca de la sede inglesa de la Orden de San Juan en Londres, conocido durante siglos como el “Libro Becerro de la Orden”,  nos permite acceder al texto de la concordia, en una edición muy cercana al original; probablemente escrita en el año 1454, fecha del último documento incluido en el cartulario.

«Otrosi la Ruidera ayanla los Freyres Velez. E partieron por medio con la Moraleja por soga. E deste mojon que es entre la Roidera e la Moraleja, sale lo mas derecho que puede a la Mancha de Anezgaiat, a tanto que siguen con el otro mojon que es entre Quitrana e Sancta Maria. E deste mojon, que es entre la Moraleja e la Roidera sale lo mas derecho que puede el val arriba, a la carrera que va de la Roidera a Alfambra; y es el otro mojon. E deste mojon recude al Pozo del Allozo. El Sotillo ayan los freyres del Hospital. E partio Peña Roya por medio con Alfambra; el Pozo del Allozo es el mojon.

E prende del Pozo del Allozo lo mas derecho que puede e va contra el Lobillo, e quando allega al Pozo del Lobillo, y es otro mojon. E prende lo mas derecho del Lobillo contra las Fuessas de los Almoravades; e quando llega a las Fuessas de los Almoravades e fiere en la carrera que va de Sancta Maria de Guadiana a Alfambra, ay es el otro mojon.

E partieron Villa Centenos e la Membrilla por soga, e por medio, e prende del mojon que es a las Fuessas de los Almoravades, lo mas derecho que puede, e sale a este mudianedo de entre Villa Centenos e la Membrilla. E partieron Arenas e La Membrilla por soga e por medio; e este mojon que es entre Arenas e La Membrilla sale lo mas derecho al otro mojon que es entre Villa Centenos e la Membrilla.

E si alguno de los villares que son entre Peña Roya e Alfambra cayere a los freyres del Hospital que nol pueblen. E otrosi alguno de estos villares que son entre Peña Roya e Alfambra que mol pueblen los freyres de Velez si les cayere.» (2)

La división entre la Moraleja y Ruidera

El acuerdo deja delimitada la mojonera común entre los territorios de ambas órdenes, que partiendo de la “división entre La Moraleja y Ruidera por soga”, sigue hacia el norte hasta “la mancha de Haver Garat” (Vejezate), donde hace linea con el “mojón medianedo entre Criptana  y Santa María” (actuales términos de Tomelloso y Campo de Criptana); y hacia el Sur y Oeste sigue por “la carrera de Roidera a Alfambra, desde allí recude al Pozo del Allozo” (actual caserío del Allozo), “partiendo Peñarroya con Alfambra por medio”, “siguiendo al Pozo del Obiello” (El Lobillo), “a las Huesas de los Almoravedes”, posible osario relacionado con alguna batalla contra los almorávides, y a “la carrera de Alfambra a Santa María de Guadiana” (actual vía pecuaria) (3) (4).

«La división entre la Moraleja y Ruidera por soga» deja a Ruidera dentro de los territorios de la Orden de Santiago, estableciendo el mojón divisorio aproximadamente en lo que hoy conocemos como laguna Coladilla.

Estos límites se mantuvieron prácticamente inalterables hasta la incorporación del Sitio de Ruidera al Gran Priorato de la Orden de San Juan en el año 1784.

Imagen de portada. Concordia entre la Orden de San Juan y la de Santiago. Descripción histórica del Gran Priorato de San Juan Bautista de Jerusalén en los reinos de Castilla y León por Domingo de Aguirre, 1769. Fondos de la Biblioteca Nacional de España.
(1) BARQUERO, C. Relaciones de la Orden de San Juan con las otras órdenes militares en Castilla y León (siglos XII y XIII).
(2) AYALA, C. Libro de Privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (siglos XII-XV) nº 267.
A.H.M., OO.MM., Uclés, carp. 81, nº 2 (pergamino original).
A.H.M., OO.MM., Uclés, carp. 217, nº 6 (pergamino original).
(3) CORCHADO, M. Avance de un estudio geográfico histórico del Campo de Montiel, 1971.
(4) A.H.N. Consejo Ordenes. Santiago. Legajo 6413.