La «Crónica de la Provincia de Ciudad Real» realizada por José de Hosta en el año 1865 es una de las crónicas provinciales incluídas en la magna obra titulada «Crónica General de España», dirigida por el académico de la Historia Cayetano Rosell. La obra es una historia ilustrada y descriptiva de cada provincia, en la que se explica su geografía, topografía, agricultura, comercio, industria e historia.

En su capítulo II dedicado a los «Ríos que bañan la provincia» describe detalladamente el cauce del Guadiana de Ruidera aportando una gran cantidad de topónimos – lagunas, molinos, fuentes, prados, ríos, cuevas y castillos – desde su nacimiento en las fuentes aguas arriba de la Laguna Blanca hasta su desaparición en el sitio llamado el Herradero de Guerrero.

«Para nosotros hay dos Guadianas, esto es, Guadiana de Ruidera, Guadiana alta, como le llaman en el país, ó primer Guadiana; y Guadiana de Villarrubia, Guadiana baja, llamado así en la tierra, ó segundo Guadiana.

El primero, cuyo nacimiento pone Cervantes en la cueva de Montesinos, no sabemos si por un simple capricho, ó si para criticar con la invención del primer nacimiento, á los inventores del segundo, sale indudablemente de las lagunas de Ruidera, pero sus fuentes están diseminadas y confundidas.

Los primeros manantiales son dos, el uno á la derecha y el otro á la izquierda de su corriente; el primero, en la cañada del Sabinar, término de la Osa de Montiel, provincia de Albacete, desde donde empieza á correr un arroyo que entra en la laguna Rui-Perez ó del Concejo, en cuya corriente está el molino harinero llamado el Osero, y en el prado de las Fuentecillas del mismo término de la Osa, en donde hay otro arroyuelo que se une á otro nacido de los manantiales que brotan junto al castillo de Rocafría, reuniéndose ambos al arroyo de la Osa, llamado Alarconcillos, el cual desemboca en la laguna San Pedro, perteneciente ántes al curato de la Osa.

Los manantiales de la izquierda son: las fuentes de Valdemontiel que forman un arroyuelo que entra en la laguna llamada Charco Escudero; la fuente del prado de los Zampoñones, que con otras, forma un pequeño arroyo, parte del cual entra en Laguna Blanca y parte en la de Rui-Perez; la fuente del Borboton, lindante con Laguna Blanca por la izquierda, y la de la Puerca más abajo del Borboton, cuyas aguas unidas entran en la laguna de Rui-Perez.

Estas fuentes son bastante perennes, y como todas, se hallan en el campo de Villahermosa, cuya poblacion, lo mismo que la Osa, pertenecen al campo de Montiel; es indudable que el Guadiana nace en él, que es en donde las lagunas se forman sucediéndose unas á otras del modo siguiente: Laguna Blanca, Rui-Perez y Tinaja por la izquierda; San Pedro por la derecha y algo más abajo Redondillo, Lengua y Salvador, junto á cuya laguna brota una fuente que se piensa ser la que viene de la cueva de Montesinos; Santo Morcillo, Batana, Colgada, en cuya cabeza y á su izquierda nacen trece fuentes que entran inmediatamente en ella; Laguna del Rey, á cuya derecha sale el agua por compuerta para los molinos de pólvora; Cueva Morenilla y Coladilla, que parecen una sola por hallarse únicamente divididas por un carrizal; y por último, Cenaguero ó Cenagora, que completan el total de quince, situadas en el coto del real sitio de Ruidera, correspondiente hoy á Argamasilla de Alba, partido de Alcázar de San Juan.

Desde la laguna Cenaguero sale ya formado rio con el nombre de Guadiana, y dirigiéndose de ESE. al N.E. hácia el castillo de Peñarroya distante dos leguas, dando ántes movimiento al molino de la Parra, de tres piedras, y al Nuevo, de una sola; torciendo aquí un poco á la izquierda, se dirige al molino de Santa María, de tres piedras, corre despues una legua hasta Argamasilla, cuya población cruza de N. á S. pasando por varios puentes, entre ellos dos muy buenos dirigidos por el arquitecto D. Juan de Villanueva en 1790.

Como en las grandes avenidas se sale comunmente de madre, para evitar la ruina de ésta población se abrió una acequia, y cuando ésta no puede contener el agua se echa artificialmente en direccion á la villa de Tomelloso.

Desde Argamasilla corre más de media legua hasta el molino de la Membrilleja, de dos piedras, algo más abajo del cual hay el puente llamado de Castilla; se extiende otra media legua hasta el molino Tejado, de dos piedras; sigue tres cuartos de legua hasta el del Cuervo, de otras dos; deja á la derecha la Alameda de Cervera, donde hay un puentecito, y corriendo otra media, desaparece perdiéndose hácia el sitio llamado el Herradero de Guerrero, despues de Villacenteno, término de Alcázar de San Juan al confin del de Herencia, habiendo corrido diez leguas poco más ó ménos.

Empero esta desaparicion, ¿es un hundimiento de las aguas, como se ha creido á al ménos se ha supuesto por espacio de muchos siglos, para correr luego por un subterráneo hasta nacer segunda vez á las siete leguas? Nada hay tan gratuito como esta suposición, y, sin embargo, nada se ha creido con más certeza.

Nosotros reconocemos, como hemos dicho ya, dos rios esencialmente distintos y sin relación alguna entre sí. El primero, que procede de las lagunas, en los términos que acabamos de manifestar, muere definitivamente en la vegas de Alcázar; y si algunas aguas se quedan, se incorporan al Záncara más debajo de Herencia, lo que es muy natural y muy comprensible, si se examinan con atento cuidado las tierras bañadas por el rio, pues desde su salida, de la más baja de las lagunas, se presentan tierras llanas con poco ó ningun declive, en términos que las inundaciones son harto frecuentes, como veremos al hablar en el artículo de Argamasilla de las obras hechas para evitarlas.

Esta llanura en las tierras continúa por todas las vegas de Alcázar en términos que falto el rio de corrientes, se extiende por ellas, y si la abundancia de aguas puede superar estos obstáculos, prosigue su curso sin dificultad en busca de su natural desahogo en el rio más próximo, siendo el Záncara el que recibe sus aguas y por consiguiente el término natural del Guadiana de Ruidera, si es que ántes de llegar á él no está ya agotado por los riegos considerables, filtraciones insensibles y evaporaciones muy grandes á causa del muchísimo terreno que cubre con su extension y expontaneamiento, lo que es tanto más positivo, cuanto que desde el molino Tejado se advierte cada vez ménos agua, porque el terreno se eleva insensiblemente hasta el punto de hallarse á mayor altura topográfica el sitio en que se supone nacido por segunda vez que aquel en el cual se pretende se sumerja; circunstancia que hace imposible aquella reaparición; contraria á las leyes de la hidráulica; por consiguiente, el Guadiana de Ruidera deberia estar delineado en los mapas con su confluencia natural en el Záncara, puesto que cuanto se ha escrito acerca del fabuloso puente del Guadiana es un puro cuento.» (1)

Imagen de Portada. «Vista de la Laguna del Rey, la principal de Ruidera» DOTOR, A. Enciclopedia Gráfica La Mancha y el Quijote. 1930. Biblioteca Virtual de Castilla-La Mancha.
(1) DE HOSTA, J. Crónica de la Provincia de Ciudad Real. 1865.