Más de 20 agujeros redondeados esculpidos en una misma roca caliza con una perfección asombrosa
Todavía absortos por la belleza pétrea de las cuevas de Maturras, seguimos caminando por el margen derecho del valle del Alto Guadiana, mirando a la tierra en busca de más vestigios de la vida y la obra del hombre que habitó las Lagunas desde tiempos ancestrales.
Después de una larga caminata, escondida entre la vegetación primaveral, aparece ante nosotros un enorme banco calizo de unos 9 metros cuadrados de superficie
A primera vista observamos diversos agujeros, rellenos en mayor o menor medida de tierra y musgo, que nos recuerdan a los morteros de Maturras visitados anteriormente.
Detalle de tres morteros
Limpiamos la piedra y nos quedamos atónitos viendo como las 10 cavidades cónicas que descubrimos se han multiplicado por tres, llegando a sumar unos 30 agujeros en la misma estructura pétrea.
Morteros de Vado Blanco
Se trata de agujeros de forma redondeada esculpidos en la roca caliza con una perfección asombrosa, máxime teniendo en cuenta las técnicas y herramientas que pudieron utilizar sus artesanos. Con una profundidad de 25 a 35 centímetros y un diámetro de unos 20 centímetros llevan siglos desafiando al paso del tiempo y al olvido de la historia.
Interior de un mortero
Trabajo en el mortero
Es fácil imaginar a varios mortereros trabajando encima de la piedra, cada uno con un mazo de madera que, ajustado al diámetro del mortero, golpeaba rítmicamente la molienda contra la piedra.
Cinco morteros en la misma piedra
Aunque mucho se ha escrito sobre las grandes industrias bataneras que jalonaron estas tierras, las riberas del Alto Guadiana estuvieron durante siglos salpicadas de pequeñas industrias para el batanado de las lanas y la molienda de todo tipo de sustancias.
Bien fuera por no delatar su actividad a señores feudales u órdenes militares de la época, o por ser fuente de suministros al furtiveo u otras actividades más o menos al margen del orden establecido, no se puede negar la existencia de numerosos negocios bataneros a pequeña escala que proveían a la población circundante de toda clase de productos y alimentos triturados.
Doctor en Historia y licenciado en Derecho por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Abogado y asesor de empresas. Consejero de número del Instituto de Estudios Manchegos (CSIC).
Su actividad investigadora se centra en la historia y el patrimonio del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, el Canal del Gran Priorato de San Juan, el Alto Guadiana y el Campo de Montiel. Ha publicado diversos trabajos en revistas científicas, capítulos de libros y comunicaciones presentadas en congresos y jornadas académicas.
Es autor y coautor de las obras "El Canal del Gran Priorato de San Juan, de Juan de Villanueva", “Ruidera 1781-1785. Génesis y construcción de una real fábrica de pólvora” y “Estado del Canal del Gran Prior a finales del siglo XIX. El informe del ingeniero Echegaray”.
En 2016 puso en marcha la web ruideratreasures.es.
Doctor en Historia y licenciado en Derecho por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Abogado y asesor de empresas. Consejero de número del Instituto de Estudios Manchegos (CSIC).
Su actividad investigadora se centra en la historia y el patrimonio del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, el Canal del Gran Priorato de San Juan, el Alto Guadiana y el Campo de Montiel. Ha publicado diversos trabajos en revistas científicas, capítulos de libros y comunicaciones presentadas en congresos y jornadas académicas.
Es autor y coautor de las obras "El Canal del Gran Priorato de San Juan, de Juan de Villanueva", “Ruidera 1781-1785. Génesis y construcción de una real fábrica de pólvora” y “Estado del Canal del Gran Prior a finales del siglo XIX. El informe del ingeniero Echegaray”.
En 2016 puso en marcha la web ruideratreasures.es.
2 comentarios. Dejar nuevo
Un asombroso retazo de la desconocida historia de Ruidera.
Tu lo has dicho Julio. Un abrazo