La Casa de Postas de Tembleque, obra proyectada por el arquitecto y académico de San Fernando Juan de Villanueva
En la junta de la Comisión de Monumentos y Patrimonio Histórico de esta Real Academia de Bellas Artes de San Fernando celebrada el 5 de octubre de 2026 se recibió, leyó y debatió la ponencia presentada por D. Pedro Moleón Gavilanes, miembro de la Comisión, a propósito del estado de ruina en que se encuentra un edificio del siglo XVIII conocido como Casa de Postas o Parador de Afuera en la población de Tembleque, provincia de Toledo.
Teniendo en cuenta que el primer objetivo estatutario de esta Real Academia de Bellas Artes de San Fernando consiste en la «protección de las artes y del patrimonio cultural» y que, así mismo, el artículo 5 de nuestro Reglamento nos obliga a velar por la protección, conservación y enriquecimiento del Patrimonio Histórico y Cultural de España y a alertar a las autoridades competentes para la adopción de las acciones conducentes a esos mismos fines.
Y teniendo también en cuenta que esta Real Academia es una institución consultiva de la Administración del Estado a los efectos de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español y por ello es igualmente institución consultiva de la Comunidad de Castilla-La Mancha de acuerdo con la Ley 4/2013, de 16 de mayo, del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha.
La Comisión acuerda elevar el presente informe a la ratificación del Pleno de esta Real Academia para instar a la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Comunidad de Castilla-La Mancha a la urgente declaración de la Casa de Postas de Tembleque como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento en base a la siguiente solicitud razonada:
Al norte de la población, en el límite del casco urbano actual de Tembleque, junto a la antigua carretera de Madrid a Cádiz y frente al cuartel de la Guardia Civil, existe una casa grande en estado ruinoso y en parte ya irreversiblemente arruinada que, construida en los años setenta del siglo XVIII para ser destinada originalmente a Casa de Postas, se conoce también allí como Parador de Afuera.
Superficie construida: 1.377 m2 (planta baja 730 m2, planta alta 647 m2).
Superficie de parcela: 3.453 m2.
El arquitecto
Gracias al estudio y la documentación aportada por el libro de Santiago Rubio Liniers: La arquitectura de Juan de Villanueva en La Mancha (Madrid, 1999, pp. 79-80), sabemos que la Casa de Postas de Tembleque es una obra proyectada por el arquitecto y académico de San Fernando Juan de Villanueva (Madrid, 1739-1811) al servicio del infante, hijo de Carlos III, don Gabriel de Borbón y Sajonia, quien por nombramiento de 23 de febrero de 1766 ostentaba la encomienda de gran prior de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla, a cuyo territorio de La Mancha pertenecía Tembleque.
Entre 1771 y 1773 Villanueva había proyectado y construido en el Real Sitio de San Lorenzo para el infante don Gabriel un casino de recreo, la llamada Casita de Arriba, y entre 1770 y 1776 el mismo Villanueva había dejado acabada en aquel Real Sitio, y también según su proyecto, la Casa de Infantes para el alojamiento de las familias de sus criados, frente a la fachada oeste del Monasterio de El Escorial.
Tuvo que ser en 1775 o en 1776 cuando Villanueva recibió por influjo del infante don Gabriel su primer encargo relacionado con el Gran Priorato de San Juan. Consistió en proyectar en el camino de Madrid a Cádiz y a las afueras de Tembleque una casa de postas con funciones también de mesón-parador de viajeros. Su posición resultaba idónea allí, a una distancia de dos esforzadas jornadas a caballo desde Madrid, la primera con final en Aranjuez. Según la Guía general de correos, postas y caminos del Reino de España (Madrid, Miguel de Burgos, 1830, por el brigadier de Infantería Francisco Xavier de Cabanes), en el camino de Madrid a Cádiz la población de Aranjuez se encontraba a una distancia de Madrid de 8 leguas de posta (49,6 km) y Tembleque a 15½ leguas de posta (96,1 km).
Descripción
La casa de Postas de Tembleque es un edificio exento que se inscribe en un rectángulo de 60 x 23 metros y tiene plantas baja y primera. La fachada principal, orientada al oeste y rigurosamente simétrica, tiene una parte central de tres huecos que queda un poco más elevada que el resto del alzado y concentra en el portón de carruajes central y en el hueco del balcón superpuesto, ambos de arcos escarzanos, los únicos recercados de sillares de piedra que aportan a la obra un mínimo ornato meramente constructivo, puro aparejo, ni una sola moldura, como corresponde al carácter del edificio según las teorías del siglo XVIII. Sobre ese eje puerta-balcón de huecos principales, Villanueva dispone una cubierta a dos aguas que dibuja un leve frontón para remarcar aún más el centro de la fachada principal. Un sillar de esquina en el recercado del portón tiene grabada la inscripción «Ð MDCCLXXVII» que podemos interpretar como el año en que se daría por concluida la construcción del edificio y comenzaría a ser usado para los fines previstos.
La planta de la casa de Postas se ordena de forma simétrica con un centro dominante ocupado por el volumen principal (16 x 23 m en planta), a cuyo interior se accede a través del ya mencionado portón en arco escarzano, y anchura capaz para el paso de carruajes, que permite entrar en un amplio zaguán abovedado desde el que se llega a un gran salón de planta rectangular (8,36 x 12,53 m, o sea, 30 x 45 pies castellanos,), doble altura techada con alta bóveda de cañón, pilares y arcos en tres lados de su perímetro y dos niveles de corredores abovedados en esos mismos tres lados de su perímetro. El corredor inferior tienen bóvedas rebajadas de arista en cada módulo entre pilares y el correspondiente al nivel superior tienen bóvedas por tranquil, muy del gusto de Villanueva, adaptadas a la inclinación de la cubierta. Otras dependencias en planta baja de ese cuerpo central, totalmente abovedado en todos sus ámbitos, incluyen dos salas de planta cuadrada, una a cada lado del zaguán, y pasillos de acceso a salas laterales, tres al norte y cuatro al sur.
Hipótesis de planta baja y alzado principal de la Casa de Postas de Tembleque tal como fue construida. Las partes señaladas en gris fueron añadidos posteriores. Según PMG.
En los extremos norte y sur del edificio Villanueva dispuso sendas caballerizas de planta rectangular, aunque sólo se construyó la del lado sur según su plan, con una arquería sobre cuatro fuertes pilares intermedios que dejan libres 3 metros de anchura a cada lado con sendas bóvedas de cañón rebajadas en carpanel. La duplicidad de las caballerizas se explicaba para separar los tiros de los coches de posta: una sería para los cansados del viaje y otra para los que sirven de relevo a los anteriores. La única escalera original del edificio se encuentra en el cuerpo central una vez pasado el zaguán. Tiene 4½ pies castellanos de anchura libre (1,25 m) y conecta las plantas baja y alta mediante un solo tramo. La planta alta del edificio con fachada al oeste hay que suponerla dedicada a habitaciones y no estuvo nunca abovedada, en contra del criterio de Villanueva, como veremos.
Sobre el edificio de la Casa de Postas, también conocido en su origen como casa mesón de José Maroto, lo cual explica otra función que el establecimiento cumplía, Villanueva escribe en un escrito fechado en Madrid el 18 de octubre de 1797:
«Di los planos para su ejecución y ésta se hizo la mayor parte con gentes mías, asistiéndose por el difunto aparejador Palacios que al fin tuvo que abandonarla por la mal entendida economía del que administraba su ejecución, causa deque mi proyecto no se llevase a efecto del todo, ni se construyese como es debido por cuya razón aparecen en ella los defectos que nota [el aparejador Francisco] Sostre y yo tengo bien vistos repetidas veces por haberme alojado en ella.»
Santiago Ruibio Liniers, 1999: 79
Vista del gran salón central. Fotografía del libro de Rubio Liniers, 1999, p. 82.
En ese breve texto, Villanueva da dos claves para entender el estado del edificio acabado en 1777 cuando explica que se comenzó con personal de su confianza, pero en algún momento hubo desacuerdos entre el aparejador Josef Palacios (┼28 de septiembre de 1785), que ejercía como maestro de obras del Gran Priorato desde el 28 de febrero de 1776 y dirigía la ejecución de la Casa de Postas, y el administrador de la obra que controlaba los costes, lo cual tuvo como resultado que suproyecto «no se llevase a efecto del todo, ni se construyese como es debido». Ambas cosas merecen explicación:
1. Lo que no se llevó a efecto del todo tiene relación con que el cuerpo central que aloja el gran salón de doble altura no llegó a tener las dimensiones proyectadas por Villanueva ni, en consecuencia, el volumen general con que había sido concebido, de forma que la falta de un tramo final se hace bien patente en su estado actual, donde se echa claramente de menos una cuarta galería de arcos para completar el anillo de deambulación en torno al gran salón.
Tal galería nunca se construyó y en su lugar se levantó un muro claramente improvisado como cerramiento al que se abrieron huecos y al que se adosó modernamente, en su parte interior, una estructura de perfiles metálicos para cumplir la función de la cuarta galería nunca construida. Además, de lo proyectado sólo se construyó una de las caballerizas, la del lado sur, tal como Villanueva pensó esa y su simétrica, mientras en el lado norte se prolongaron y elevaron los muros para construir una cuadra mayor, sin pilares intermedios y cubierta con una armadura de madera, hoy en gran medida derrumbada.
2. Y en relación con que, según Villanueva, no se construyese el edificio como es debido, creo que el arquitecto se refiere a que en la parte norte no se construyó la caballeriza prevista en su proyecto, simétrica de la levantada bajo la dirección de Josef Palacios en la fachada sur, sino un cuerpo alargado y de mayor altura, sin bóvedas ni pilares intermedios y cubierto con armadura de madera, aunque es previsible que cumpliera también funciones de caballeriza o cuadra.
Además, la planta primera no llegó a cerrarse con bóvedas en las crujías que asoman a la fachada oeste ni sus correspondientes cubiertas responden a lo que en su proyecto dejara previsto. Tenemos ahora ocasión de poder ver en la parte derrumbada de la caballeriza sur cuál era el sistema constructivo que Villanueva hubiera deseado aplicar en techos y cubiertas de la planta alta de la Casa de Postas si hubiera seguido construyéndose bajo la dirección de su aparejador Josef Palacios: bóvedas tabicadas de doble hoja sobre las que apoyan tabiques con bovedillas para forjar el tablero de la cubierta de teja curva.
En momentos que no es posible datar con precisión, pero con seguridad muy posteriores a la primera campaña constructiva, la que se cierra en 1777, y cuando el destino del edificio no era ya el de casa de postas y parador, quizá en tiempos en que fue cuartel de la Guardia Civil, fueron añadidas en la parte trasera sendas nuevas dependencias a cada lado del cuerpo central y con ellas se crearon dos patios intermedios ajenos a la idea original de Villanueva. Esos dos cuerpos son perfectamente identificables hoy y presentan un completo estado de ruina que hace imposible su recuperación, por lo demás innecesaria, pues no tienen ni nunca tuvieron interés alguno.
En resumen, estamos ante un edificio de contrastados efectos, según consideremos su sobria apariencia exterior o la riqueza espacial de su interior. Si la fachada principal del edificio, la oeste, manifiesta una sencilla ordenación de huecos y una intencionada desornamentación general, los interiores resultan muy singulares por la diversidad de tamaños de salas de estancia o de paso y los diferentes trazados que sus bóvedas −de cañón, esquifadas, de arista o por tranquil− y sus arcos −de medio punto, apuntados o rebajados en escarzano y en carpanel− ofrecen al visitante.
Arquitecto y doctor arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, donde ha ejercido como profesor titular de la Universidad Politécnica de Madrid. Es académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y fue director de Patrimonio Arquitectónico de Patrimonio Nacional entre 2002 y 2006, periodo durante el cual asumió responsabilidades en la conservación de destacados conjuntos monumentales, como el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, los palacios reales de Madrid, Aranjuez y La Granja de San Ildefonso, y diversos monasterios históricos.
Obtuvo el premio extraordinario de doctorado por su tesis El proceso del proyecto en Juan de Villanueva. Su trayectoria investigadora se ha centrado en la historia de la arquitectura, especialmente en la tradición clásica, el Neoclasicismo y la vigencia de los principios del clasicismo en la arquitectura moderna y contemporánea, con particular atención a los procesos de creación arquitectónica y al estudio histórico de edificios y arquitectos.
Es uno de los principales especialistas en la vida y obra de Juan de Villanueva, figura esencial de la arquitectura española de la Ilustración, a quien ha dedicado tres monografías: La arquitectura de Juan de Villanueva. El proceso del proyecto (1988), Juan de Villanueva (1998) y El arquitecto Juan de Villanueva (1739-1811) (2020). También ha estudiado la historia del edificio del Museo del Prado en Proyectos y obras para el Museo del Prado (1996) y El Museo del Prado. Biografía del edificio (2011).
Entre sus restantes publicaciones destacan John Soane (1753-1837) y la arquitectura de la razón poética (2001), Arquitectos españoles en la Roma del Grand Tour, 1746-1796 (2004) y De pasadizo a palacio. Las casas de la Biblioteca Nacional (2012). Es, asimismo, autor de numerosos artículos científicos y capítulos de libros colectivos dedicados a la historia, la teoría y el patrimonio arquitectónico.
Arquitecto y doctor arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, donde ha ejercido como profesor titular de la Universidad Politécnica de Madrid. Es académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y fue director de Patrimonio Arquitectónico de Patrimonio Nacional entre 2002 y 2006, periodo durante el cual asumió responsabilidades en la conservación de destacados conjuntos monumentales, como el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, los palacios reales de Madrid, Aranjuez y La Granja de San Ildefonso, y diversos monasterios históricos.
Obtuvo el premio extraordinario de doctorado por su tesis El proceso del proyecto en Juan de Villanueva. Su trayectoria investigadora se ha centrado en la historia de la arquitectura, especialmente en la tradición clásica, el Neoclasicismo y la vigencia de los principios del clasicismo en la arquitectura moderna y contemporánea, con particular atención a los procesos de creación arquitectónica y al estudio histórico de edificios y arquitectos.
Es uno de los principales especialistas en la vida y obra de Juan de Villanueva, figura esencial de la arquitectura española de la Ilustración, a quien ha dedicado tres monografías: La arquitectura de Juan de Villanueva. El proceso del proyecto (1988), Juan de Villanueva (1998) y El arquitecto Juan de Villanueva (1739-1811) (2020). También ha estudiado la historia del edificio del Museo del Prado en Proyectos y obras para el Museo del Prado (1996) y El Museo del Prado. Biografía del edificio (2011).
Entre sus restantes publicaciones destacan John Soane (1753-1837) y la arquitectura de la razón poética (2001), Arquitectos españoles en la Roma del Grand Tour, 1746-1796 (2004) y De pasadizo a palacio. Las casas de la Biblioteca Nacional (2012). Es, asimismo, autor de numerosos artículos científicos y capítulos de libros colectivos dedicados a la historia, la teoría y el patrimonio arquitectónico.