Aldea con alcalde pedáneo, cuarenta y dos casas y dependiente de Argamasilla de Alba.

Así describe José de Hosta la aldea de Ruidera en el capítulo titulado «Descripción y noticias históricas de los pueblos del partido judicial de Alcázar de San Juan» de su  «Crónica de la Provincia de Ciudad Real», fechada en el año 1865.

Cuarenta y dos casas

Siguiendo la Crónica y atendiendo al número de casas citado,  a mediados del siglo XIX la aldea de Ruidera contaría con una población estable de más de 100 habitantes. Su ubicación «en las inmediaciones de la laguna llamada del Rey», no ha variado hasta nuestros días.

«Tiene cuarenta y dos casas, dependientes de la fábrica de pólvora allí establecida, la cual se hallaba desde muy antiguo en la Alameda de Cervera, término de Alcázar de San Juan, á la márgen del rio que ese supone ser el primer Guadiana; pero de resultas de varias contiendas suscitadas con algunos vecinos de Argamasilla de Alba, sobre el aprovechamiento de las aguas del rio, se trasladó al sitio que hoy ocupa, en el cual habia algunos molinos harineros, propios del gran maestre de Santiago, para lo que medió convenio entre la mesa maestral de Infantes y el gran prior de San Juan. Convenidos ambos, el arquitecto D. Juan de Villanueva tuvo el encargo de levantar en la década de 1770 á 1780 esta fábrica, que ha experimentado diferentes vicisitudes.» (1)

Destaca la dependencia de los habitantes de la aldea de la fábrica de pólvora construida, según proyecto del genial arquitecto Juan de Villanueva, entre los años 1782 y 1785. Los ruidereños cubrirían las necesidades de los armeros y militares destinados a una de las mayores fábricas de pólvora del reino.

No podemos olvidar las numerosas familias que habitaban y trabajaban en las industrias molineras y bataneras que salpicaban las riberas y barreras tobáceas de las lagunas, además de pescadores, guardas, esparteros, cazadores, gañanes y labriegos, desperdigados por casas y quinterías a lo largo de todo el Valle del Alto Guadiana.

Se padecen tercianas de continuo

«Aldea con alcalde pedáneo, dependiente de Argamasilla de Alba, de donde dista cuatro leguas, situada en las inmediaciones de la laguna llamada del Rey, una de las que dan origen al Guadiana; está combatida por el E. y S. y se padecen tercianas de contínuo.» (1)

La vida en las riberas del Alto Guadiana nunca fue fácil. El propio Hosta especifica que «se padecían tercianas de continuo».

Pero, ¿qué son las terciarias o tercianas? Tercianas y cuartanas eran unas fiebres que diezmaban la población, si no en cuantiosas muertes si en numerosas bajas y en jornadas laborales perdidas. No se sabía cual era la causa, ni siquiera se había puesto nombre a la verdadera enfermedad que empezaba con malestar general, fiebre que iba aumentando progresivamente y ya un cuadro crítico con fuertes escalofríos y sudores, pero sobre todo, con un decaimiento que impedía cualquier actividad.

Después, pasaban unos tres o cuatro días en los que el paciente parecía haber sanado, pero tras ese lapso de tiempo, volvían las fiebres, los escalofríos y los sudores. De ahí el nombre que durante siglos tuvo esta desconocida enfermedad, contra la que no existía cura alguna: fiebres tercianas o cuartanas.

Parece ser que estas fiebres llegaron a Europa con los ejércitos de Aníbal, que venían de África y contagiaron a numerosos iberos y romanos, conociéndose desde entonces como la enfermedad italiana, o del mal aire, de ahí el nombre de malaria, con el que aún se conocen estas fiebres.

No fue hasta finales del siglo XIX cuando se demostró científicamente que la enfermedad, que empezó a llamarse “paludismo”, se producía por la picadura de las hembras del mosquito “anopheles”. Paludismo procede del latín palus, que quiere decir pantano, el lugar en el que los mosquitos se reproducen, pero hasta que todo esto fue bien conocido, las civilizaciones pasadas experimentaron métodos curativos de lo más curioso y descabellado. (2)

Castillos y fortalezas

Numerosos topónimos nos acercan a las lagunas de hace siglo y medio: «en lo antiguo hubo en este sitio una gran población» el grandioso asentamiento de la Edad del Bronce y del Hierro sito en la Mesa del Almendral, el «castillo arruinado que hay junto a la ermita» ¿La Roydera del Guadiana y Nuestra Señora de la Blanca?, «el de Rochefrias» castillo de Rochafrida, y el «Real Sitio» título que, aunque adelantado unos siglos por el autor, lucía con orgullo la población de Ruidera.

«Créese que en lo antiguo hubo en este sitio una gran poblacion, pues existen muchas ruinas que así lo indican, la cual debió estar muy bien defendida; porque ademas del castillo arruinado que hay junto á la ermita, estan el de Rochefrias, inmediato á la célebre cueva de Montesinos, el de Peñaroya y otros menos importantes. En el dia goza la aldea de Ruidera del título de Real Sitio, que probablemente le fué concedido en tiempo de moros, de cuya época data su despoblacion.» (1)

Imagen de portada. Vista general de Ruidera. DOTOR, A. Enciclopedia Gráfica La Mancha y el Quijote. 1930. Biblioteca Virtual de Castilla La Mancha.
(1) DE HOSTA, J. Crónica de la Provincia de Ciudad Real. 1865.
(2) DEIRA, J.M. Tercianas y cuartanas. Fuente: http://unalupasobrelahistoria.blogspot.com.es/2015/08/tercianas-y-cuartanas.html