Los molinos de pólvora forman parte de los elementos propios de la arquitectura del agua. Se trata de una serie de pequeños molinos que, mediante una noria de pequeñas dimensiones, mueven un sistema de levas para conseguir machacar los componentes de la pólvora: el salitre, el azufre y el carbón vegetal.

Los mazos de los molinos de pólvora eran verticales, cayendo sobre unas grandes pilas de sillería, algo similar a un mortero de grandes dimensiones. Para evitar que la mezcla explosionase, se trabajaba con la emulsión humedecida, con la popular “pólvora mojada”. Una vez machacados, los componentes se mezclaban en pequeños tinos de madera, similares a las cubas del vino, que también eran agitados por el mismo eje de la noria.

La privatización de la Fábrica de Pólvora de Ruidera

La que fuera Real Fábrica de Pólvora de Ruidera, y dependiente de la Hacienda Nacional, pasó a manos privadas, junto con la Fábrica de Salitres de Alcázar de San Juan, en concreto a la empresa “Cárdenas y Compañía” en 1821

Este traspaso conllevó consecuencias a los trabajadores que en esos momentos trabajaban en la fábrica, en concreto para su maestro de labores Fernando Novillo Prieto y los empleados Hilario Roses, Cosme Utrilla y Gabriel Cortés.

Así, el 15 de septiembre de 1821 estos cuatro empleado fueron cesados “por la compañía de Cárdenas por no necesitarlos”, iniciándose un pleito donde se solicitaban “el abono de sus sueldos como cesantes habiendo quedado sin ejercicio”. (1)

El pleito con los maestros de los molinos de pólvora

Tras unos farragosos trámites burocráticos se llegó a un acuerdo y se le aprobó el cobro de los sueldos correspondientes debido al cese al que fuese maestro de labores, Fernando Novillo, y a dos de los empleados, Hilario y Cosme. En el acuerdo se aceptó Gabriel Cortés Díaz, que ocupaba el puesto de mayoral de segunda, ascendiese al puesto de maestro de labores y dirigiera el trabajo en la fábrica.

Cese de los maestros de los molinos de pólvora de Ruidera

Firma de Gabriel Cortés

De esta manera, Gabriel Cortés seguía con la actividad en la fábrica que comenzara el 18 de diciembre de 1807 y que mantuvo hasta el 29 de julio de 1831 cuando, con 60 años de edad, fue cesado.

Llegado ese momento del cese y tras 24 años totales de servicio, bajo el reinado de Fernando VII catorce de ellos, volvieron a surgir los problemas de quien tenía que hacerse cargo de su sueldo tras ser cesado. De nuevo discrepancias entre la Hacienda Nacional y la empresa “Cárdenas y Compañía” intentando sacudirse su responsabilidad al respecto. (2)

Gabriel Cortés Díaz hubo de iniciar un contencioso “para intentar la clasificación y percibir el sueldo que como empleado cesante me corresponde”.

Observando el expediente de este proceso, además de la Hoja de Servicios de Don Gabriel Cortés encontramos algunos documentos interesantes para profundizar en el desarrollo de esta disputa burocrática, donde además existía la sombra de la duda sobre la tolerancia del cesado con el gobierno francés durante los años de la invasión napoleónica.

Cese de los maestros de los molinos de pólvora de Ruidera

Partida bautismal

Por un lado nos encontramos con la certificación por parte de Don Matías del Barco, Párroco de Santa Quiteria, de los datos del bautizo del solicitante. Así sabemos que éste nació el día 18 de marzo de 1780 a la una de la noche y que fue bautizado con el nombre de Gabriel José Francisco; siendo hijo de José Cortés e Isabel Díaz Rosel, vecinos de Alcázar de San Juan.

Testimonio de otros trabajadores de la fábrica de Ruidera

Entre los documentos estudiados nos encontramos con la declaración de tres testigos, que siendo empleados de la fábrica de pólvora de Ruidera, y por tanto compañeros de Gabriel Cortés, tuvieron que certificar sobre la actividad de su maestro.

Estos testigos fueron los siguientes vecinos de Alcázar de San Juan:

  • Antonio Serrano de 53 años.
  • José del Pozo de 64 años.
  • Arcángel Muñoz 65 años.

En su testificación dijeron:

“…que conocen muchos años hace a Gabriel Cortés, que los presenta, y con ese motivo, y el de haber sido los testigos empleados en las reales fábricas de salitre de esta villa, saben y les consta que aquel es Maestro cesante de labores de la Real Fábrica de pólvoras del sitio de Ruidera a cuyo destino ha llegado desde la clase de Ayudante, que durante el tiempo de de la guerra de la independencia, antes del cual ya era el Cortés operario en estas Reales Fábricas de pólvoras, no prestó servicio alguno al gobierno intruso en dicho destino, ni en otro; y por esta razón, luego que fue indicada guerra, y volvieron las labores en estas fábricas por cuenta del gobierno legítimo, volvió también el Cortés a seguir en su empleo de Maestro de ellas, según todo es así además público y notorio en este pueblo”.

La conclusión oficial no dejó lugar a dudas y así Joaquín Villalba, en representación de los Señores Cárdenas y Compañía afirmó que:

”el exponente no prestó servicio alguno al gobierno intruso en el tiempo de su dominación, ni como tal maestro, ni en otro concepto; y conviniendo de acreditar este extremo, y también que por su buena conducta en aquella época continuó desempeñando su plaza luego que cesó esta dominación, y siguiendo estas labores por cuenta de nuestro legítimo gobierno”.

Toda esta argumentación debía ser contrastada por la denominada Junta de Purificación de Empleados Civiles de la Provincia de La Mancha. En el informe que se adjunta podemos observar como Gabriel Cortés había sido declarado “purificado” mediante notificación de mayo de 1824.

Tras todos estos trámites a Gabriel Cortés Díaz le fueron aprobados los sueldos como empleado cesante (lo que hoy conocemos como la paga por jubilación).

El fin de este litigio sucedía a mediados de 1832, tan sólo seis años antes de que el Molino de pólvora de Ruidera fuese incendiado por facciosos carlistas, en agosto de 1838.

(1) Expediente de clasificación de jubilación de Fernando Novillo Prieto, Maestro de Labores de la Fábrica de Salitres, Gabriel Cortés, Hilario Rosel y Cosme Utrilla empleados de los Molinos de Polvora de Ruidera. Archivo Histórico Nacional, FC-Mº. HACIENDA, 1250, Exp.114.
(2) Expediente de clasificación de jubilación de Gabriel Cortés Diaz, Maestro de Labores de los Molinos de Pólvora de Ruidera (Ciudad Real). Archivo Histórico Nacional. Signatura: FC-Mº. HACIENDA, 1530, Exp.12.